Publicado por
Lic. Alfonso Sada G.
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Hay un momento que muchos filatelistas conocemos bien: abrimos un álbum, detenemos la mirada en una pieza y recordamos algo que ningún catálogo podría explicar. Sabemos dónde la conseguimos, cuánto tiempo la buscamos o quién nos ayudó a identificarla. Quizá fue un regalo, un hallazgo entre sobres familiares, un intercambio o la primera compra que hicimos con verdadera ilusión. Para cualquier otra persona puede ser una estampilla más, incluso para otro filatelista. Para nosotros, es una puerta hacia una historia. Esa relación personal es parte del atractivo de coleccionar. Sin embargo, nuestras colecciones también guardan historias que pueden interesar a los demás: las de los países que emitieron sus sellos, las personas que enviaron sus cartas, los acontecimientos representados y las maneras en que el correo conectó personas y comunidades. Compartir esas historias es una de las posibilidades más estimulantes de la filatelia. Con esta primera entrega de “Camino a la EXFILAG 2027”, e...
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