Publicado por
Lic. Alfonso Sada G.
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Durante buena parte de la historia de la filatelia, esta se desarrolló bajo un estilo solemne, formal, estoico. Los sellos postales eran instrumento de Estado: retratos de la identidad nacional en muy pocos centímetros cuadrados, donde se mostraban héroes, batallas, monumentos y símbolos patrios. Pero, con el paso del tiempo, particularmente a partir de la segunda mitad del siglo XX, este paradigma comenzó a transformarse. La cultura popular, tradicionalmente considerada como un tema “menor” e incluso efímero, encontró un nicho inesperado entre estos fragmentos de formalidad. Así, personajes ficticios, músicos, películas y cualquier fenómeno mediático empezaron a compartir espacios con próceres, monumentos y efemérides. Lo que alguna vez fue impensable se volvió cotidiano: enviar una carta franqueada con la imagen de un superhéroe, una estrella de rock o un personaje de TV. Pareciera algo superficial, pero no es así, refle...
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