Sellos que parecen valiosos… pero no lo son

 

Emisiones sin valor filatélico real y cómo identificarlas

En el mundo de la filatelia, especialmente cuando se inicia una colección, es fácil dejarse llevar por sellos grandes, coloridos, con temas atractivos o valores faciales elevados. Sin embargo, no todo lo que parece interesante o “importante” tiene verdadero valor filatélico, y mucho menos utilidad en una exhibición de competencia.

Este artículo busca explicar, de forma clara y práctica, qué tipos de emisiones tienen poco o nulo valor filatélico, por qué no son aceptadas en competencia, y sobre todo cómo distinguirlas, ilustrando cada caso con ejemplos reales que cualquier coleccionista puede encontrar en el mercado.

1. Sellos de países inexistentes y emisiones de fantasía

Uno de los casos más llamativos —y también más engañosos— es el de los sellos que aparentan provenir de países o estados… que nunca han existido como entidades postales.

Aquí encontramos nombres como Principality of Thomond, Kingdom of Edelweiss, Erehwon, El Dorado, Cat Island, Eden Island o incluso supuestos “estados” regionales como el Estado de Jipijapa. Estos sellos fueron creados por particulares, imprentas privadas o artistas, y jamás tuvieron validez postal real.

Algunos se presentan como recuerdos turísticos, otros como bromas, arte postal (artistamps) o simples productos comerciales. Aunque pueden ser atractivos o curiosos, no aparecen en los catálogos filatélicos serios (Scott, Michel, Stanley Gibbons) y no pueden utilizarse en ninguna exhibición competitiva FIP.

Clave para identificarlos:
Si el “país” no pertenece ni ha pertenecido a la Unión Postal Universal (UPU), no puede emitir sellos postales legítimos.

   

 

2. Emisiones ilegales: sellos de países reales… sin autorización

Más confuso aún es el caso de las emisiones ilegales, ya que aquí el nombre del país sí existe, pero el sello no fue autorizado por su administración postal.

Un ejemplo clásico es Nagaland, región de la India que jamás ha tenido servicio postal independiente, pero de la cual circulan supuestos “sellos aéreos”. Otro caso frecuente es el uso de nombres de territorios en disputa o no reconocidos, como ciertas emisiones atribuidas a Abjasia o a la región del Transdniéster, que se venden como sellos postales cuando en realidad son cinderellas.

También existen sobrecargas no autorizadas sobre sellos auténticos, por ejemplo con inscripciones como “Eastern Siberia” aplicadas sin respaldo oficial.

Estos materiales no son falsificaciones de un sello existente, pero sí emisiones sin legitimidad postal, por lo que su uso en competencia está totalmente prohibido.

 

 

3. Emisiones de agencia: oficiales, pero pensadas para el mercado, no para el correo

Las emisiones de agencia representan uno de los temas más debatidos en la filatelia moderna. A diferencia de los casos anteriores, sí son sellos oficiales, emitidos por países reales, pero producidos por empresas privadas cuyo objetivo principal es vender sellos a coleccionistas internacionales.

Un ejemplo muy claro es Guinea-Bissau, con innumerables hojas souvenir dedicadas a la Princesa Diana, Elvis Presley o Marilyn Monroe, temas sin relación cultural o postal con el país. Algo similar ocurre con Sierra Leona, famosa por sus sellos de formas extravagantes, Star Wars, deportes extremos y valores faciales elevados.

Togo, Benín, Mozambique y Níger también han emitido grandes cantidades de series temáticas (dinosaurios, Fórmula 1, celebridades, arte universal) con un ritmo de emisión totalmente desproporcionado respecto a su tráfico postal real.

Un caso especialmente interesante es Afganistán durante los años 1990–2001, donde se emitieron sellos de Disney, aviación y deportes internacionales en periodos donde el servicio postal interno era prácticamente inexistente.

Estos sellos no son falsos, pero:

  • Su uso postal real es mínimo o nulo
  • Su valor filatélico es bajo
  • Su aceptación en competencia es limitada y siempre cuestionable

Puede incluir: Un conjunto de nueve sellos postales antiguos con varios personajes de Disney, incluidos Mickey Mouse, Minnie Mouse, Donald Duck y Goofy. Los sellos son de Granada y presentan diferentes denominaciones, que incluyen 1/2c, 1c, 2c, 3c, 4c, 5c, 10c, 2 € y 2,50 €.

 

4. Sellos con valor facial muy superior al franqueo normal

Otro indicio frecuente de emisiones problemáticas es la presencia de sellos con valores faciales exageradamente altos, muy por encima del costo real de una carta o servicio postal ordinario.

Por ejemplo, encontrar sellos de 10, 20 o 50 dólares en países donde el franqueo básico equivale a unos centavos suele indicar que el sello no fue pensado para circular, sino para venderse directamente a coleccionistas.

Este fenómeno aparece con frecuencia en emisiones de agencia modernas, hojas souvenir conmemorativas o series “de lujo”, especialmente cuando no existen sobres circulados que demuestren su uso genuino.

En competencia filatélica, estos sellos generan sospecha inmediata si:

  • No se justifica claramente su uso postal
  • No existe correspondencia real que los respalde
  • Se presentan solo como piezas nuevas sin contexto postal

 

5. ¿Por qué estos materiales no se aceptan en competencia?

Las reglas FIP son claras: una exhibición filatélica debe demostrar uso postal legítimo, contexto histórico y función real.
Por ello, no son aceptables:

  • Sellos de países inexistentes
  • Emisiones ilegales
  • Sellos de fantasía o cinderellas
  • Emisiones de agencia sin justificación postal sólida
  • Sellos de alto valor facial sin uso real demostrado

En filatelia temática, algunos de estos materiales pueden tolerarse con extremo cuidado, pero siempre penalizan si sustituyen piezas postales genuinas.

 

6. Entonces… ¿sirven para algo?

Sí, y esto es importante decirlo claramente:

  • Son útiles para coleccionismo personal
  • Pueden tener valor decorativo o temático
  • Ayudan a aprender a distinguir lo postal de lo comercial
  • Son un excelente material didáctico para clubes filatélicos

Pero no deben confundirse con filatelia competitiva o de alto nivel.

 

Conclusión

La filatelia no consiste solo en acumular sellos bonitos, sino en entender por qué existen, cómo se usaron y qué representan.
Aprender a reconocer emisiones sin valor filatélico real es un paso clave para cualquier coleccionista que quiera avanzar, evitar decepciones y construir una colección sólida y respetada.

Como regla sencilla:

Un buen sello filatélico no solo se imprime: se usa, se justifica y se documenta.

 

Comentarios