Los grandes proyectos no necesariamente
nacen en salones de conferencias, ni durante solemnes ceremonias o grandes
salas de juntas. A veces basta una mesa en un restaurante, una buena
conversación y un grupo de personas que comparten la misma pasión.
El 4 de Julio de 2025, en una
mesa del Restaurante La Terraza en la Plaza Cuatro Caminos, en Torreón,
Coahuila, a las 7 PM nos reunimos seis personas con una idea sencilla, pero con
entusiasmo y cierta ilusión: volver a darle vida al Club Filatélico Lagunero.
Aquella primera reunión la conformamos Carlos Yarahuán, Óscar Guerrero, José
Luis González, José Luis Acosta, Antonio Mendoza y quien escribe estas líneas.
Primera reunión del CFL, 4 de Julio
de 2025
En ese momento ninguno de nosotros
podía saber con certeza hasta dónde llegaríamos, aun no lo sabemos con certeza.
Había entusiasmo, muchas ideas y el deseo de crear un espacio donde la
filatelia lagunera volviera a tener un hogar. Lo que si teníamos claro es que
queríamos compartir nuestra afición con otras personas que sintieran la misma
emoción al descubrir una pieza filatélica interesante o investigar una emisión postal,
que entendieran lo que es una marca de agua o si una perforación es de tal o cual
medida.
Entendimos que el Club Filatélico
Lagunero (CFL) no era algo nuevo, en realidad nació en Febrero de 1959, de la
mano de Don Antonio Ramírez. El club en esa época fue bastante activo y acumuló
un buen número de miembros, pero, por algún motivo, el CFL detuvo sus actividades y
años después el mismo Sr. Ramírez reactivo el club para una segunda etapa (1985-1993), fue
durante ésta que nuestro actual presidente, Carlos Yarahuán, se
integró al club. Después de 1993 el CFL paró sus actividades, pero Carlos siempre mantuvo encendida la vela, creó una cuenta en redes que llamó “Club
Filatélico Lagunero virtual” y por años tuvo que soportar comentarios y bromas que era un club de un solo miembro. Fueron las mismas redes sociales las
que nos hicieron encontrarnos. Ahí, en un grupo de WhatsApp, surgió la idea de
reunirnos, esa conversación fue entre tres de nosotros, pero a la primera reunión
llegamos seis.
Para la segunda reunión ya éramos
ocho y muy pronto abrimos la opción de agregar miembros foráneos. Gran idea si
se me permite el comentario. Entonces tuvimos que cambiar la dinámica de las
reuniones e intercalamos reuniones presenciales con reuniones virtuales. El número
de miembros no ha dejado de crecer, ahora contamos con más de veinte
miembros. Todos, sin excepción, han aportado algo que ha conformado la
personalidad de este club.
Por momentos, definirnos como un
club me parece un poco pobre, hemos formado una comunidad que no solo se ha
construido alrededor de sellos postales, si no de conversaciones, de afectos,
de buenos consejos, de generosidad, de apoyo. A tal grado que nos alegramos cuando
alguno encuentra una pieza que ha buscado por años o cuando alguno recibe una
medalla en una exposición, y nos alegramos como si fuera un logro propio.
En estos doce meses hemos aprendido que la filatelia es personal,
que mi filatelia no es la misma que la de cada uno de mis compañeros, pero no
por ello menos valiosa e interesante. Hemos aprendido que la visión propia de
la filatelia siempre es limitada, pero los compañeros te ayudan a entender que
siempre va mucho más allá. En el CFL hay quienes coleccionan historia postal muy
específica, material postal diferente de los sellos, piezas semipostales, temáticas
diversas y originales, series permanentes, creadores de catálogos, etc. Y todos
opinamos de todo y todos los comentarios son escuchados y tomados en cuenta.
A lo largo de un año, creamos un
blog que tiene un considerable número de lectores no solo de México, hemos
tenido seguidores de Europa, Sudamérica, Asia y Norteamérica. Hemos participado en exposiciones nacionales e
internacionales con excelentes resultados.
Pero, en lo personal, considero
que el mayor logro del CFL han sido las amistades que se han forjado en este
tiempo. No son amistades de palabra (de dientes para fuera diría el miembro del
CFL de Valle de Bravo), son amistades sinceras que estoy seguro de que van más allá
de la filatelia y que perduraran a lo largo del tiempo. Amistades que te da verdadero gusto ver
y estrecharles la mano. Lo notas cuando las conversaciones trascienden la
filatelia, cuando aparecen los chistes locales o cuando puedes predecir
respuestas o reacciones de gente que has llegado a conocer bien. Este ambiente
de amistad ha sido, sin duda, uno de los mayores tesoros de este primer año.
Tenemos claro que esto apenas comienza, estamos listos para nuevos
proyectos, para nuevos retos, para ser relevantes dentro de la comunidad
filatélica nacional.
Hace doce meses había ideas que
nos parecían lejanas: proyectos editoriales, investigaciones filatélicas, actividades
de difusión, participar en exposiciones. Cada proyecto ha encontrado el
respaldo de un grupo dispuesto a colaborar, aportar ideas y dedicar tiempo para
hacerlo realidad.
Tenemos un gran presidente que ha
facilitado y motivado el desarrollo de nuevas ideas y proyectos, pero también tenemos
claro que un club vive gracias a la participación de todos sus integrantes.
Hace doce meses había ideas que
nos parecían lejanas: proyectos editoriales, investigaciones filatélicas, actividades
de difusión, participar en exposiciones. Cada proyecto ha encontrado el
respaldo de un grupo dispuesto a colaborar, aportar ideas y dedicar tiempo para
hacerlo realidad.
Tenemos un gran presidente que ha
facilitado y motivado el desarrollo de nuevas ideas y proyectos, pero sabemos
que un club vive gracias a la participación de todos sus integrantes.
Al mirar hacia atrás resulta
inevitable recordar aquella primera reunión en La Terraza. Seis personas
alrededor de una mesa, compartiendo café, conversación y una ilusión. Hoy esa
ilusión sigue intacta, pero ahora está acompañada por muchos más amigos que han
decidido formar parte de esta aventura.
Y si ha sido una aventura. Una
aventura llena de aprendizaje, de descubrimientos y de momento que difícilmente
olvidaremos. Una aventura que nos ha permitido reencontrarnos con la historia
postal, pero también con algo igualmente valioso: el placer de convivir con
personas que comparten una misma pasión.
En esta época en la que muchas
actividades se viven a través de una pantalla, el CFL nos ha recordado el valor
de sentarse alrededor de una mesa para conversar, observar un sello con calma,
intercambiar experiencias, compartir una risa y disfrutar del tiempo compartido.
Hoy celebramos el primer
aniversario de esta tercera etapa con orgullo, pero también con gratitud. Gratitud
hacia quienes empezaron esto hace más de 60 años, para quienes estuvieron desde
el primer día hace un año, hacia quienes se incorporaron después y hacia todos
aquellos que, desde otros lugares, han confiado en este proyecto y lo han enriquecido
con su amistad y participación.
No puedo dejar de agradecer a aquellas
personas que, a pesar de no ser integrantes del CFL, han estado ahí casi desde
el principio y nos han apoyado durante este tiempo. Muchas de esas personas
verdaderas instituciones de la filatelia en México, que se interesan por
nuestros artículos o que comentan las efemérides que publicamos, o nos
felicitan e impulsan por los resultados en alguna exposición. Así mismo no
puedo dejar de agradecer a las autoridades de COFUMEX, que siempre nos han
apoyado y orientado y siguen haciéndolo.
Para nosotros el camino apenas
comienza. Todavía quedan muchas colecciones por descubrir, muchas
investigaciones por realizar, muchos proyectos por desarrollar y muchas
historias por contar a través de los sellos postales.
Si algo nos ha enseñado este
primer año es que la filatelia sigue más viva que nunca sobre todo cuando
encuentra personas dispuestas a compartirla. Vive a través de cada uno de nosotros
que nos autodenominamos filatelistas.
Quiero y tengo que agradecer a cada
uno de los miembros del Club Filatélico Lagunero por escuchar y compartir, por
ser mis amigos. A Luis Malanco y sus siempre irónicos comentarios, su inagotable
entusiasmo y su constante empuje, a Adolfo Gutiérrez y sus constantes historias
y preguntas, a Héctor Mondragón por su experiencia, generosidad y su buena
charla futbolera, a Jorge Castillo por siempre encontrar las piezas adecuadas,
a Cecy Martínez por su entusiasmo y naturalidad, a David Solano por sus
conocimientos y sentido del humor, a Rafa Aguilar por su entusiasmo,
positivismo, generosidad y conocimientos, a Chio por su apoyo y paciencia, a
Marco Alexandre por sus conocimientos y aportes. A cada uno de los amigos con
quienes hemos construido esta comunidad.
Feliz primer aniversario al Club
Filatélico Lagunero.
Y que aquel 4 de julio de 2025,
cuando seis aficionados decidimos reunirnos alrededor de una mesa del
Restaurante La Terraza, sea recordado siempre como el día en que comenzó una
historia que, estamos seguros, apenas empieza a escribirse.
Muchas felicidades que el amor por su afición les permita celebrar muchos años mas FELICIDADES A TODOS LOS SOCIOS.
ResponderBorrarPerdón soy Gerardo Cardenas de Saltillo
ResponderBorrarMuchas gracias Gerardo, gusto en saludar a otro coahuilense, acá estamos a tus órdenes
BorrarYo me siento honrado de pertenecer a este club, en donde se comparte no solo la filatelia, sino la vida y esto es lo más hermoso, encontrar amigos que caminan con la misma bandera. Estoy feliz aquí y gracias por escribir tan bonito!
ResponderBorrarPara nosotros, creo que puedo hablar por el resto del club en este caso, ha sido un gusto y un placer que te hayas integrado al club. Te adaptaste de inmediato con nosotros, con la ventaja que ya había afectos contigo... y estás ya en esta historia que hemos estado viviendo este último año... un abrazo amigo mio
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